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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Diego García: "sería un error atribuir la situación que atraviesa el Real Oviedo a causas únicamente psicológicas"

La psicología en el deporte es un campo pujante. Cada vez son más los equipos de alto nivel que cuentan entre sus filas con un profesional de este ámbito. Desde DIARIO azul, hemos hablado con Diego García Pérez (@psychasports en Twitter), encargado de este sector en las filas del Oviedo Baloncesto, conjunto en el que llegó a ser jugador. Además, tiene experiencia en diversos equipos de fútbol (Tercera División), atletismo, golf y ha llegado a trabajar con la Federación Asturiana de Baloncesto. Diego nos habla sobre su profesión, sus actuaciones en el equipo que deslumbra en LEB Oro y sobre sus impresiones sobre el Real Oviedo.

¿Hasta qué punto está un deportista condicionado por la mente?
Como deportistas tenemos unos recursos físicos, fisiológicos o psicológicos que modulan nuestra actividad deportiva. Todo depende del uso que hagamos de cada uno de ellos, y en su conjunto.

A nivel psicológico, la valoración que hagamos de nuestros recursos nos dirá, por ejemplo, si nos motiva una actividad o no, es decir, si nos gusta y queremos y podemos hacerla, si creo que podré acabar una prueba deportiva (maratón, por ejemplo), cómo afronto un partido contra un rival mejor, contra uno peor, o por ejemplo si estoy dispuesto a entrenar lo suficiente para alcanzar un objetivo determinado ( quedar entre los 20 primeros en la San Silvestre de mi ciudad), etc. Cada uno de nosotros hace una valoración diferente de sus capacidades. 

Todos estos ejemplos llevan consigo unas habilidades psicológicas que se entrenan desde la Psicología del Deporte.

Se podría decir, que si la cabeza quiere, y está dispuesta a realizar todas las tareas necesarias para alcanzar un objetivo, el cuerpo le sigue.

¿Más importante la cabeza o las piernas?
Ambas. Una sin la otra no tendría sentido. Se necesitan mutuamente.

¿Cómo nota un psicólogo si un deportista tiene esa predisposición, supongo que fundamental, para intentar mejorar?

Depende del origen de la consulta. Si es voluntario, eso por si mismo ya es una señal, que el jugador quiera resolver alguna duda contigo o empezar un plan de entrenamiento en habilidades psicológicas. En deportes de equipo, por ejemplo, habrá jugadores más receptivos que otros a este tipo de trabajo, ya que ellos no han decidido trabajar contigo, sino el entrenador. En este caso, pueden ser tanto el lenguaje verbal como no verbal en las situaciones de entrenamiento lo que te haga percibir que no le da importancia a mejorar este tipo de habilidades. 

¿Has tenido que pasar por darse por vencido al ver que no funciona lo que está haciendo con un deportista?

De momento no se ha dado el caso. Esperemos que siga así.

¿Qué diferencias puede haber entre la psicología para alguien de a pie con respecto a la utilizada con un deportista de élite?

La actividad que desempeños en nuestro día a día también depende de un rendimiento para sacarla adelante, como los deportistas. Por ejemplo, un directivo o empresario que para tener buenos resultados necesite dirigir un equipo, interpretar adecuadamente los indicadores financieros necesarios, tener una buena actividad comercial, etc., también podría beneficiarse del mismo entrenamiento que tienen los deportistas para mejorar su rendimiento, tanto el entrenamiento para la gestión de equipos, que podría asemejarse al de un entrenador: cómo comunicarse con sus empleados, cómo motivarlos, cómo dirigirlos, etc., y las necesarias para su propio rendimiento como directivo: estilo de dirección, gestión del estrés, nivel de activación, toma de decisiones, optimización del tiempo, etc.

Cualquier actividad necesita un rendimiento, desde un camarero para atender 10 mesas, un bombero para solucionar con éxito las emergencias, un director de marketing para crear y gestionar una campaña, una madre que necesita compaginar su trabajo con el cuidado de 2 hijos, un estudiante para aprobar los exámenes, etc. 

Todos podemos afrontar nuestra actividad diaria como lo hace un deportista. Hay que ver qué objetivos tengo, qué cosas tengo que hacer para conseguirlo, con qué recursos cuento y a partir de ahí trabajar para desarrollar todo lo necesario para llevarlo a cabo con éxito.

Obviamente, no todo es psicología, habrá más cosas que influyan, pero sin duda es un buen camino para empezar.

¿Cuál es tu labor en el Oviedo Baloncesto?
Soy el responsable del Departamento de Psicología. En coordinación con la Dirección Deportiva, trabajamos conjuntamente con los entrenadores, jugadores y padres, en este caso aquellos que lo solicitan o que nosotros creemos conveniente. Se trabaja sobre aspectos como los que te acabo de nombrar en la anterior pregunta. 

En el caso de la cantera, el objetivo sería posibilitar un desarrollo integral de nuestros jugadores, que la educación deportiva que reciben en el OCB esté coordinada con la académica y personal de todos los chic@s que juegan en el Club. 

Queremos que el deporte, el baloncesto, sea un pilar más de su formación.

¿Cómo empieza tu relación con el club?

En el 2006, como jugador, en el equipo de 1ª Nacional. Posteriormente, también he entrenado a algún equipo, sobre todo a los más pequeños. No es hasta 2010 cuando empezamos a colaborar en el ámbito que estamos comentando.

¿Es el factor mental una de las claves del éxito del equipo de Pumarín?

El principal éxito de Pumarín es el trabajo de los jugadores y el cuerpo técnico. Cualquiera que los vea entrenar se dará cuenta de cuál es la causa de los buenos resultados. Estos mismos han ayudado a que cada vez más gente venga a Pumarín, y que lo haga con ganas de disfrutar, de pasárselo bien, de apoyar al equipo y esto creo se transmite durante el partido. Todo ello hace que los jugadores se lo pasen bien en Pumarín, estén a gusto, y así es más fácil que tengan ese rendimiento en casa.


¿Cómo se prepara el encuentro, desde el punto de vista psicológico, ante el equipo a priori más potente de la categoría?

No cambia nada respecto a otro partido. La preparación, el trabajo, las rutinas, es mejor no cambiar nada. En este caso, además, la motivación llega por sí sola, todos los deportistas quieren ganar a los mejores. En general, se podría hablar de un riesgo de exceso de motivación, demasiadas ganas de hacerlo bien, con la mayor intensidad, que a veces te puede hacer precipitarte, estar menos preciso, tomar peores decisiones, pero no creo que sea el caso de nuestro equipo.

Hablando ahora del Real Oviedo… ¿crees que a los jugadores les condiciona el factor psicológico?

Es evidente que en el Tartiere no tienen el mismo rendimiento como fuera de casa, los resultados avalan esta percepción, pero sin tener toda la información y conocer por dentro al equipo sería un error por mi parte basar esta diferencia de rendimiento sólo en cuestiones psicológicas. 

¿Influye el ser un jugador experimentado en otras categorías o el llegar a un club como el Real Oviedo todas las vivencias pasadas se quedan atrás?

Todas las experiencias que tenemos en nuestra carrera profesional influyen, lo importante es la valoración que hagas de cada una de ellas. Desde luego, haber pasado por situaciones similares en el pasado puede posibilitar que tengas una mejor adaptación a las condiciones actuales. La experiencia, interpretada de manera constructiva, es un recurso más.

¿Hasta qué punto condiciona a un equipo/deportista el “entorno” (prensa, afición…)?

Tenemos el ejemplo actual del Betis en 1ª División. Este semana, que se haya visto por la televisión, les han insultado, increpado, etc., tras perder con el Sevilla y estar en las últimas posiciones de la clasificación. El año pasado se clasificaron para la Europa League y todo eran felicitaciones y buenas palabras. Influye el entorno? claro que sí, pero depende de la valoración que haga cada deportista.

En los últimos encuentros como local, el público se echa encima del jugador muy pronto ¿es posible abstraerse?

Si, es posible, también se puede entrenar. 

¿Cómo debe reaccionar un deportista a los insultos desde la grada?
No debería reaccionar, no obtiene ningún beneficio de ello. Debe centrar la atención en las tareas que se le han asignado, tanto en ataque como en defensa. Esto parece sencillo aquí, pero en pleno partido, a altas pulsaciones, no lo es. 

Ahora bien, hay que tener en cuenta la posición del jugador, si queremos que haga el mejor partido posible, qué ganemos, ¿por qué no le apoyamos? les facilitaríamos el trabajo. Personalmente, creo que deberíamos estar satisfechos si cada jugador da el 100%. A veces ganar no solo depende ti mismo, el rival también juega. Ahora si el jugador no lo hace, entiendo que la afición está en su derecho de quejarse, dentro de los límites de una actividad deportiva.

¿Piensas que a nivel deportivo todavía se le da poca importancia a lo que puede aportar un psicólogo?

Es cierto que cada vez se tiene más en cuenta el entrenamiento de estas habilidades en el deporte, vemos más profesionales trabajando, pero me gustaría que se apostara aún más todavía, hay mucho recorrido y muchos beneficios.

¿Que podría aportar, en cuanto a métodos desconocidos para la gente, a los jugadores del Real Oviedo?
No te puedo responder al detalle a esta pregunta, pero a nivel general, en psicología del deporte se trabajan variables como: atención, nivel de activación, motivación, estrés, comunicación, etc., teniendo en cuenta en ese trabajo a todas las personas que participan o influyen en la actividad deportiva: jugadores, entrenadores, directivos, familiares, medios de comunicación, aficionados, otros profesionales (médicos, fisios, etc.).

¿Qué consejo le darías ahora mismo a los futbolistas azules?

Sin conocerlos, no creo que deba darles consejos, sólo puedo desearles lo mejor, el mayor éxito. El suyo será también el del Club.

Muchas gracias, Diego.

martes, 19 de noviembre de 2013

Epidemia Tartiere



El Real Oviedo no termina de arrancar en los partidos como local
Solamente se han obtenido nueve puntos en siete partidos

Ya lo decía Néstor Susaeta en laentrevista concedida a este medio, “en el Tartiere todos demostramos ser peores de lo que realmente somos. Y yo el primero. Hay muchas veces  que no me gusto a mí mismo cuando estoy en el campo, que no me siento cómodo”. El Real Oviedo no da la sensación de equipo en sus encuentros como local. Algo a lo que no estaban habituados los aficionados azules, quienes en otras temporadas veían como rara vez los puntos volaban en el Carlos Tartiere.

El Real Oviedo no responde ante su público. Hugo Álvarez
Y la prueba del partido del domingo es una muesca más a añadir en la temporada que los de Carlos Granero están desarrollando. El bagaje es pobre. Muy pobre. Al menos si lo que se quiere conseguir es optar al liderato o dar una sensación de equipo cohesionado. Hasta el momento, solamente son nueve los puntos que se han logrado en casa. Pero dándole la vuelta a la estadística, se debe señalar que doce puntos han volado ya del estadio carbayón, o lo que es lo mismo, el 57%.

Y es que este es un dato que preocupa. Más cuando solamente el Noja, con un partido menos, tiene peores números en todo el Grupo I, con cinco. A esto, hay que añadir que, en otras temporadas, el Carlos Tartiere era un fortín inexpugnable, donde todos los equipos sufrían para obtener el premio de puntuar. Por dar un dato, los carbayones solamente se dejaron diecisiete puntos en casa durante la temporada pasada (Tenerife; Marino, Ourense, Guijuelo, Caudal, Salamanca, Coruxo).

Los jugadores azules han demostrado a lo largo de esta campaña que son capaces de realizar un fútbol diferente al propuesto en el partido de ayer. No es casualidad que pases que acostumbran a acertar, se vayan a la grada, o que errores defensivos propios de categorías inferiores se cometan por lo jugadores del primer equipo.

La pretemporada realizada por el club carbayón, o la primera mitad del partido ante el Burgos parecen ser un buen ejemplo. Lo que más sorprende es que en el partido en el Carlos Tartiere frente al Real Avilés, el cuadro azul también cuajó un encuentro serio. El único que dio sensación de tranquilidad a la grada azul.

Las causas pueden ser muchas. Físicas, mentales, o la imposibilidad de realizar entrenamientos en el propio estadio donde el equipo juega como local, debido al maltrecho estado del terreno de juego. En algunas fases del partido frente al Compostela, los jugadores del Real Oviedo parecían bloqueados.¿Tan descabellada sería la opción de contar con un psicólogo deportivo como hacen otros clubes de la ciudad?

Lo que también está claro es que se deben encontrar soluciones a este problema. Ayer en rueda de prensa, Carlos Granero comentaba que su equipo atraviesa ahora por una mala racha como local, pero está convencido de que sus jugadores mejorarán en algún momento los números en el Tartiere respecto a los partidos como visitante. Que así sea.